The Submarine Rat
viernes 3 de febrero de 2012
Te construiré castillos en el cielo
Y te recordaré todas las noches
Te envolveré en un halo celestial
y lloraré todo lo que hice mal
Desangrándome en recuerdos
devotamente te haré mi Diosa
Como cumpliendo una condena justa
por los errores que cometí
Te subiré a un pedestal
como tal divinidad que me creé
y noche tras noche cumpliré mi castigo
Llorando por no haber sido digno de ti
Limpio el cielo nublado
Y dándome perdón me dejo ser humano
Y ahora que nos amo a los dos
Te dejo ir en paz.
lunes 14 de noviembre de 2011
Siempre me creí buen tipo y siempre me negué a ver la maldad en el otro.
Yo no quería ver, me negaba completamente a ver la maldad, lo sórdido y odioso en el otro.
No creía en las cosas que veía. Para darles un ejemplo: si miraba algo en la tela como ser guerras, robos, muertes , etc etc era como si no me hiciera cargo de que eso sucedia allá afuera... allá afuera suena a ajeno, a exterior y a algo que no pertenece a uno. Debería decir mejor que cuando veia maldad en el mundo por la tele o por donde sea no lo vivía como algo que sucediera "aca adentro". Acá adentro quiere decir que sucedia en mi mundo. Ellos respiraban mi mismo aire. Aquellas personas que dejaban la carne viva al descubierto de sus victimas. Aquellos que destrozaban la psiquis de sus elecciones débiles. Aquellos que vomitaban sobre las vidas de los demás eran personas iguales a mi. Tienen los mismos organos que tengo, tienen la misma sagre, sus dendritas chispean con el mismo voltaje que las mías. No hay diferencia entre ellos y yo. No hay diferencia entre yo y yo. Yo soy también los demás. Soy producto de la cruza de miles de estos seres que traicionaron, asesinaro y violentaron lo hermoso en este mundo. Yo soy parte de aquellos hijos de puta que tiran sus desperdicios industriales en los ríos, yo tambine soy parte de los millones de turistas que en chancletas y ropas fluorecentes invaden los pacíficos escenarios de civilizaciones pasadas, de sus ruinas, que ahora son revoloteadas por moscas humanas que ensucian esos lugares. Esos lugares estaban en contacto con la naturaleza. Cada generación fue una generación en desequilibrio con la naturaleza. Una generación que altera la perfección mundana. Y yo soy el producto final de esa decadencia.
No quería ver el asesino, al estafador, al violador, al político como realmente son: mierdas, basuras... Bestias egoístas, alimañas ponsoniosas de ideas. Seres que en el desequilibrio con la naturaleza ya no matan con zarpazos, con sangre violenta, no... el hombre en su desequilibrio con la naturaleza ahora ha tomado otros métodos "evolucionados", leáse en desequilibrio con lo natural. Ahora el hombre mata con ideas, con gestos falsos, con mentiras, con palabras, con papel. Ahora el hombre ni siquiera mata con la dignidad del cazador, con lo elevado de lo brutal. Ahora mata como un espantoso ser asustadizo que se sabe poco para aguantar la verdadera muerte. Un ser que miedoso de la naturaleza y de enfrentarse a su lobo se aleja de la naturaleza, se aleja del fuerte. Un hombre que asustado por los otros más fuertes y dotados, aquellos hermosos y saludables se ingenia métodos de asesinato silencioso, apoderarse del otro y de sus medios, apoderarse de su ley, de su salud, de sus conocimientos, de su consumo, así nos alejamos de la naturaleza humana, del equilibrio por el simple miedo a lo natural. Lo natural nos da miedo, la nada, la falta de garantias nos da miedo y las buscamos alejandonos del estado natural.
Ese es el hombre que me niego a creer, esta... se me ocurre rata, pero una rata tiene mayor dignidad y confianza en si misma. Esa confianza de su capacidad que no tiene que armarse y rodearse de cosas. que no necesita un estado que lo proteja del otro. La rata se enfrenta sola a su destino y a la naturaleza y a las demás ratas, no necesita a nadie que interseda por él. Nosotros si. Necesitamos del otro y, tontos, queremos aprobecharnos de los demás. Los necesitamos y los queremos doblegar. Sin los demás no seriamos nada, tendriamos que enfrentarnos a nuestros miedos, pero aun asi queremos ver si podemos apoderarnos de los demas un poquito mas de lo que ellos hacen lo mismo con nosotros mientras el sistema mas o menos aguante, trataremos de aprobecharnos de los demás.
Esos hombres son los que no quiero ver, sin embargo están. Y en el momento en que los acepté. En el momento en que dije: "sí, los hombres son basura." Yo tambien pude aceptarme como la basura que soy. Pude aceptar lo peor en mí. Pude decir: Yo tambien miento, engaño, me aprobecho y soy hipócrita. Y saben qué? Me dan mas fuerzas para levantarme cada mañana.
viernes 4 de noviembre de 2011
La puerta
Amo a mi mujer. En serio, realmente lo hago. Pero hay ocasiones que volviendo de un largo día de trabajo se me hace muy difícil llevarme bien. Ella también vuelve cansada y terminamos peleando por cualquier pequeñez.
Ultimamente me ha estado yendo bastante mal en el trabajo. Me parece que no voy a conseguir el asenso que tanto quise. No podré comprarle cosas bonitas a ella. Pienso que cuando me asiendan podré llevarla a lindos lugares y que se sienta orgullosa de mi. Pero ultimamente nos llevamos tan mal. Antes no era así. Nuestro noviazgo fue fenomenal. Pero hemos cambiado. Ella dice que soy un perdedor. Quisiera demostrarle que no lo soy. Que la amo. Que haría lo que fuera por poder verla feliz. Pero siento que no logro nada y ella me lo recalca. Es lo más importante en mi vida y quiero que sea feliz. La quiero y la cuido. La cuido tanto que a veces me obsesiono y controlo que todo este en orden.
Tengo una manía con la puerta de salida de nuestra casa. Cuando salgo me aseguro de que este bien cerrada varias veces. La cierro y una vez cerrada continuo dandole juegos a la llave para comprobar que di con el tope y luego un golpecito para comprobar la resistencia. Y en ocasiones me sucede que llego a la esquina de la manzana y vuelvo para asegurarme de que he cerrado bien la puerta porque cuando llego a la esquina no puedo recordar si lo hice. Y sí, lo había hecho.
No quiero que le pase nada. Por eso me fijo en la puerta y la cerradura. La amo. Aunque a veces me canse. Aunque a veces me diga que soy perdedor. Aunque a veces me diga que no la satisfago y que se podría haber casado con cualquier hombre. Que tenía un novio que ahora es millonario, pero que se equivocó y se quedó conmigo. Me dijo en una ocasion que el dinero no le importaba en realidad, pero no le creo. Sé que se arrepiente de haberse casado conmigo y yo trato de hacer todo lo posible por demostrarle que en realidad no se ha equivocado y que soy un buen hombre. Voy a conseguir ese ascenso.
No me dieron el ascenso. Se lo dieron a un joven que está hace muy poco en la empresa. Yo estoy hace 12 años en el mismo puesto.
Le conté a mi amor. No sé enojó en un principio, pero noté su cara de desilusión. Fue como que se lo esperaba. Ella esperaba que fracasara. Como dije: en un principio no se enojó, pero esa noche terminamos discutiendo. En realidad ella gritaba y yo trataba de calmarla. Lo mismo de siempre: ella me decía lo que yo era y yo me angustiaba por no poder ser el hombre que ella se merecía.
A veces quisiera que me apoyara. Creo que se me harían las cosas mucho mas fácil si mi amor creyera en mí. Pero no lo recibo de su parte. Y yo que me preocupo tanto por ella. No hago otra cosa que hacer todo por ella. La amo y la cuido. Por eso giro la llave y me aseguro de que este bien cerrada la puerta. Para asegurarme de que nadie entre y le haga daño. Saber que está segura. Que nadie la matará. Está segura así. Con dos vueltas de llave y dando el golpecito.
Así me aseguro de que nadie le hará daño. Nadie podrá entrar. Si no tienen la llave no pueden entrar a hacerle daño. Y yo tengo la llave.
domingo 25 de septiembre de 2011
El vacío. Los lugares se amplían y se vuelven fríos. La tibieza se aleja y la música de la voz abandona.
Las cosas pierden la magia que tenían y te encontrás en el mundo vulgar en el que te pensaste lejos.
Ella se fue y te deja solo para que te enfrentes al silencio y la despersonalización de los objetos que en otro momento fueron sus regalos.
El mundo vuelve a ser ese lugar donde no hay magia.
lunes 5 de septiembre de 2011
¿Sabés que sería realmente bueno? Que te calles la boca y ruedes por las escaleras.
Lo tomé al grandísimo hijo de puta por el cuello y entré a darle masa.
Al muchacho le cambió la cara con la primera piña. No entendía nada. No sabía si la cara era de desconcierto o simplemente lo había dejado imbésil con el primer bocadillo de ese banquete de piñas que se desayunó sin haberlo siquiera pedido.
Pobre... No tenía la culpa. Estaba ahí. Se lo ganó en un sorteo. Esperando el colectivo una oscura mañana de invierno.
Me enteré de que había desayunado después de clavarle una pìña en el estómago. Devolvió todo lo que tenia dentro el infeliz. Le salio una mezcla de cereales y leche con hilitos rosados de la sangre que se le juntaba en la boca.
No es mi culpa. Del niño tampoco, pero entiendame. Me dí cuenta de que estoy vacío en el mismo momento en que me aumentaron el suelo. Para que mierda lo quería? Era mas dinero para gangrenarme el cerebro.
Esta golpiza me purificaba. Me devolvía a mi estado elemental y más puro.
El dolor de nudillos se sentía tan bien...
martes 16 de agosto de 2011
martes 19 de julio de 2011
La levedad.
Se había encontrado con un viejo amigo en la calle y charlaban de recuerdos y cosas en común del pasado. En el mismo momento en que este terminaba de contarle otra de sus noticias sintió que se quedaba sin aire y que el corazón rogaba con golpes que no fuera verdad.
Llegó a su casa y y en seguida salió de nuevo, no sabía que hacer, Sentia que el pasado reflotaba con el poder de olas que lo inundaban por completo.
Se subió al auto y manejó. Casí choca al pasar un semáforo en rojo. Se encontraba completamente abstraído por las palabras de su amigo. Queria llegar lo antes posible, pero sabía que no sería fácil pasar a esas horas hasta la segunda planta y que era muy pòsible que se encontrara con él.
Estacionó su auto a una cuadra y se dirigió al monumental edificio.
Entró por la puerta principal deseando que no lo descubrieran estando ahí.
Pudo pasar sin problemas por el hall central y se dirigió hacia las escaleras. Subió y una vez en el segundo miró que no hubiera nadie. Pero en el fondo se encontraban tres personas. A dos no reconocía, pero el tercero era quien temía. Se quedó un momento mirandolos y los escuchó decidir tomar un café en el buffet de la planta baja porque se encontraban cansados. Llamaron al ascensor y una vez adentro desaparecieron. Era el momento que necesitaba.
Silenciosamente se dirigió a la habitación 201 y se detuvo un segundo en la puerta. El corazon le latía muy fuerte, la respiracion se le hacia trabada y le transpiraban las manos. Le daba miedo lo que podía llegar a ver, pero tomó coraje respirando hondo pensando en que podrían volver en cualquier momento. Finalmente entró abriendo la puerta muy suavemente y ahí se encontraba ella. Durmiendo con cables colgando y aparatos controlando su estado se la veía frágil y hermosa. Sintió que la situación lo superaba. LA alegría de volver a verla, la tranquilidad de que estuviese viva y la desazón por lo que no pudieron ser juntos y el tiempo sin verla fue demasiado. Recordó los motivos de su rencor, pero todo esto lo había hecho cambiar de parecer y se dió cuenta de lo poco que le importaba todo lo que habia pasando cabiendo la posibilidad de no verla nunca más. Se acercó hasta al lado de su cama y la miró amorosamente. Podría haber muerto y no haberla visto nunca más, pensó de nuevo.
Tomó su manito con las suyas y seguió contemplandola en silencio. Los tres llegarían en cualquier momento. Se inclinó sobre ella y la besó con esa ternura que no sentía en años y que como olas lo inundaba por completo.
Llegó a su casa y y en seguida salió de nuevo, no sabía que hacer, Sentia que el pasado reflotaba con el poder de olas que lo inundaban por completo.
Se subió al auto y manejó. Casí choca al pasar un semáforo en rojo. Se encontraba completamente abstraído por las palabras de su amigo. Queria llegar lo antes posible, pero sabía que no sería fácil pasar a esas horas hasta la segunda planta y que era muy pòsible que se encontrara con él.
Estacionó su auto a una cuadra y se dirigió al monumental edificio.
Entró por la puerta principal deseando que no lo descubrieran estando ahí.
Pudo pasar sin problemas por el hall central y se dirigió hacia las escaleras. Subió y una vez en el segundo miró que no hubiera nadie. Pero en el fondo se encontraban tres personas. A dos no reconocía, pero el tercero era quien temía. Se quedó un momento mirandolos y los escuchó decidir tomar un café en el buffet de la planta baja porque se encontraban cansados. Llamaron al ascensor y una vez adentro desaparecieron. Era el momento que necesitaba.
Silenciosamente se dirigió a la habitación 201 y se detuvo un segundo en la puerta. El corazon le latía muy fuerte, la respiracion se le hacia trabada y le transpiraban las manos. Le daba miedo lo que podía llegar a ver, pero tomó coraje respirando hondo pensando en que podrían volver en cualquier momento. Finalmente entró abriendo la puerta muy suavemente y ahí se encontraba ella. Durmiendo con cables colgando y aparatos controlando su estado se la veía frágil y hermosa. Sintió que la situación lo superaba. LA alegría de volver a verla, la tranquilidad de que estuviese viva y la desazón por lo que no pudieron ser juntos y el tiempo sin verla fue demasiado. Recordó los motivos de su rencor, pero todo esto lo había hecho cambiar de parecer y se dió cuenta de lo poco que le importaba todo lo que habia pasando cabiendo la posibilidad de no verla nunca más. Se acercó hasta al lado de su cama y la miró amorosamente. Podría haber muerto y no haberla visto nunca más, pensó de nuevo.
Tomó su manito con las suyas y seguió contemplandola en silencio. Los tres llegarían en cualquier momento. Se inclinó sobre ella y la besó con esa ternura que no sentía en años y que como olas lo inundaba por completo.
lunes 27 de junio de 2011
Secuencia lógica
Siempre pensé que era un imbécil, pero algo debo tener de bueno. No concibo otra manera de que una mujer tan maravillosa como vos se haya fijado en mi.
lunes 6 de junio de 2011
Ondas de agua.
(texto de un tirón. Ya lo puliré. Está buena la experiencia de una lectura vomitada y desordenada directamente del cerebro)
La mente nos juega trucos increibles. A veces nos va trasmutando la realidad para haernos creer que las cosas fueron de una manera que en realidad no fue u olvidamos situaciones logrando que nuestros pensamientos se cristalisen en una idea. Las coas se van dando de manera maravillosa, pero si uno no tiene la capacidad de volver a al pasado para reecomprenderlo y reformularlo es muy dificil poder controlar nuestra situaacion actual. Es como la gota que cae en el agua y genera un movimiento de onda en la superficie. Si hay alguna onda que en un momento nos hace mal, pero no somos capaces de darnos cuenta de que la onda esta en movimiento y que simplemente la onda se terminará porque nuestra mente se enfoca en un solo detalle haciendo que un instante se tenga el peso de la determinacion eterna, es muy dificil que la onda se vaya. Lo gracioso es que la onda se ha ido, pero por el desafortunado uso de nuestra poderosa mente hemos podido congelar el tiempo en ese solo instante y volverlo eterno y volverlo pasado, preste y que condicone nuestro futuro. Es muy importante volver a los momentos iniciales donde la gota cayó, para poder enterder la onda, el movimiento que ha tomado nuestra vida y poder reformularlo. El baile que tuvo el agua es nuestra vida, si nos congelamos en un momento y no volvemos a él para verlo con los ojos maduros de lo que somos ahora nos condenará por siempre.
Como dijo Freud: "Recordar es la mejor modo de olvidar"
La mente nos juega trucos increibles. A veces nos va trasmutando la realidad para haernos creer que las cosas fueron de una manera que en realidad no fue u olvidamos situaciones logrando que nuestros pensamientos se cristalisen en una idea. Las coas se van dando de manera maravillosa, pero si uno no tiene la capacidad de volver a al pasado para reecomprenderlo y reformularlo es muy dificil poder controlar nuestra situaacion actual. Es como la gota que cae en el agua y genera un movimiento de onda en la superficie. Si hay alguna onda que en un momento nos hace mal, pero no somos capaces de darnos cuenta de que la onda esta en movimiento y que simplemente la onda se terminará porque nuestra mente se enfoca en un solo detalle haciendo que un instante se tenga el peso de la determinacion eterna, es muy dificil que la onda se vaya. Lo gracioso es que la onda se ha ido, pero por el desafortunado uso de nuestra poderosa mente hemos podido congelar el tiempo en ese solo instante y volverlo eterno y volverlo pasado, preste y que condicone nuestro futuro. Es muy importante volver a los momentos iniciales donde la gota cayó, para poder enterder la onda, el movimiento que ha tomado nuestra vida y poder reformularlo. El baile que tuvo el agua es nuestra vida, si nos congelamos en un momento y no volvemos a él para verlo con los ojos maduros de lo que somos ahora nos condenará por siempre.
Como dijo Freud: "Recordar es la mejor modo de olvidar"
martes 26 de abril de 2011
La presencia.
Me siento invadido, inundado de una presencia. Esta presencia se escurre entre mis cosas y se filtra entre mis espacios. Invade mi alrededor y se apodera de mi tiempo.
En contacto con la presencia se diluyen momentos y se confunden ideas. Se filtran en la mente imágenes confusas y borroneadas.
Esta presencia va mutando y se transforma para nunca ser la misma.
Atrae con su metamorfosis inacabada, con su deformidad cambiante. Se cuela en la realidad para asaltarla y finalmente conquistarla.
Tengo la espada para hacerle frente, pero la mantengo envainada. Quiero creer que se puede conversar con ella y llegar a un arreglo, pero la presencia no sabe de negociaciones. Ella actúa con lo despiadado del loco, con la contundencia del fuerte y con la velocidad del instante. Darle oportunidad de charla es darle oportunidad de mezclarse y confundirse con uno. Que se entreteja en las propias ideas y haga olvidar la propia existencia.
A la presencia no le interesa quien yo sea, su invasión es impersonal, le interesa invadir y nada más. No hay placer en la invasión de un grande o un pequeño. Es lo mismo. La destrucción de un alma más es lo que cuenta. La división de una psiquis más es lo que suma, el desmoronamiento del ser es lo que agrada. Su arma es la seducción, el placer fugaz y gratuito. Es con el aletargamiento de los espíritus con lo que vence. Atrae, doblega y anexa. Y anexado lo difumina lentamente en su masa amorfa que licua todo. Se lo lleva todo: persona y mundo hacia ese lugar alejado, oscuro e inhabitable que le pertenece solo a ella.
En contacto con la presencia se diluyen momentos y se confunden ideas. Se filtran en la mente imágenes confusas y borroneadas.
Esta presencia va mutando y se transforma para nunca ser la misma.
Atrae con su metamorfosis inacabada, con su deformidad cambiante. Se cuela en la realidad para asaltarla y finalmente conquistarla.
Tengo la espada para hacerle frente, pero la mantengo envainada. Quiero creer que se puede conversar con ella y llegar a un arreglo, pero la presencia no sabe de negociaciones. Ella actúa con lo despiadado del loco, con la contundencia del fuerte y con la velocidad del instante. Darle oportunidad de charla es darle oportunidad de mezclarse y confundirse con uno. Que se entreteja en las propias ideas y haga olvidar la propia existencia.
A la presencia no le interesa quien yo sea, su invasión es impersonal, le interesa invadir y nada más. No hay placer en la invasión de un grande o un pequeño. Es lo mismo. La destrucción de un alma más es lo que cuenta. La división de una psiquis más es lo que suma, el desmoronamiento del ser es lo que agrada. Su arma es la seducción, el placer fugaz y gratuito. Es con el aletargamiento de los espíritus con lo que vence. Atrae, doblega y anexa. Y anexado lo difumina lentamente en su masa amorfa que licua todo. Se lo lleva todo: persona y mundo hacia ese lugar alejado, oscuro e inhabitable que le pertenece solo a ella.
martes 22 de febrero de 2011
Así que me metí en la biblioteca. Me encantaba la biblioteca de la universidad. Me gustaba tanto como biblioteca como edificio. Era de techos altos con columnas de mármol y madera por todas partes. Siempre brillaba y me daba una sensación de paz hermosa.
Como si todo el conocimiento que yacía dentro le dieran a toda la estructura la serenidad de la sabiduría.
Era un concepto contrario al que una vez una amiga me dijo: "A mayor inteligencia mayor separación del cuerpo y de la mente". Estudiaba psicología cuando me lo dijo y sucede que la inteligencia no ayuda en muchas cosas a la hora de sentirse "bien". Los estúpidos son más felices siempre se dice.
En el momento en que me lo dijo me sentí halagado, porque veníamos hablando de que estaba totalmente destrozado por la neurosis que me caracteriza.
Así que me metí en la biblioteca, crucé unos pasillos y me dispuse a hurgar en los ficheros. Me encantaban esos ficheros también. Eran tan rústicos! En la facultad tienen estas computadoras donde uno puede revisar la base de datos de los libros disponibles, pero estos ficheros verdaderos a mi me gustan más.
Una vez anotados los datos del libro que buscaba me acerqué al mostrador y lo pedí. Mientras esperaba a que volviera la bibliotecaria se paró a mi lado una chica. La miré y creo haber quedado como un idiota, porque el tiempo para mi se detuvo unos instantes mientras trataba de dejar de admirar ese rostro tan perfecto que tenía tan solo a unos centímetros. Estaba completamente "tarado" y supongo que por lo tanto felíz. Ella mi miró y me lanzó un gesto como de entre saludo y diciendo "acá andamos" y yo solo atiné a hacer nada. Tardó poco tiempo la bibliotecaria en volver y me entregó el libro que quería. Era un libro que estaba bastante maltratado y en el interior se encontraba subrayado con lápices e inclusive con tinta. Lo que me hizo de poner fugazmente de mal humor. Entré en el salón de lectura dejé mi mochila a un lado y me dispuse a leer. Al momento escuché una voz que me decía: "eeeh, disculpame. Vos también estás estudiando análisis matemático?"
Levanté la vista y era la chica de hacía un momento...
Como si todo el conocimiento que yacía dentro le dieran a toda la estructura la serenidad de la sabiduría.
Era un concepto contrario al que una vez una amiga me dijo: "A mayor inteligencia mayor separación del cuerpo y de la mente". Estudiaba psicología cuando me lo dijo y sucede que la inteligencia no ayuda en muchas cosas a la hora de sentirse "bien". Los estúpidos son más felices siempre se dice.
En el momento en que me lo dijo me sentí halagado, porque veníamos hablando de que estaba totalmente destrozado por la neurosis que me caracteriza.
Así que me metí en la biblioteca, crucé unos pasillos y me dispuse a hurgar en los ficheros. Me encantaban esos ficheros también. Eran tan rústicos! En la facultad tienen estas computadoras donde uno puede revisar la base de datos de los libros disponibles, pero estos ficheros verdaderos a mi me gustan más.
Una vez anotados los datos del libro que buscaba me acerqué al mostrador y lo pedí. Mientras esperaba a que volviera la bibliotecaria se paró a mi lado una chica. La miré y creo haber quedado como un idiota, porque el tiempo para mi se detuvo unos instantes mientras trataba de dejar de admirar ese rostro tan perfecto que tenía tan solo a unos centímetros. Estaba completamente "tarado" y supongo que por lo tanto felíz. Ella mi miró y me lanzó un gesto como de entre saludo y diciendo "acá andamos" y yo solo atiné a hacer nada. Tardó poco tiempo la bibliotecaria en volver y me entregó el libro que quería. Era un libro que estaba bastante maltratado y en el interior se encontraba subrayado con lápices e inclusive con tinta. Lo que me hizo de poner fugazmente de mal humor. Entré en el salón de lectura dejé mi mochila a un lado y me dispuse a leer. Al momento escuché una voz que me decía: "eeeh, disculpame. Vos también estás estudiando análisis matemático?"
Levanté la vista y era la chica de hacía un momento...
viernes 18 de febrero de 2011
Caminaba por la calle y estaba muy contento. Hacía un lindo día y me sentía bien.
Tenía que estudiar mucho cuando llegara a casa porque se acercaban los exámenes de verano y queria entrar a una universidad importante.
Yendo por el costado del río que va hacía mi casa escuché que alguien me llamaba.
Me detuve y miré a mi alrededor, pero no podía ver a nadie.
CAminé hacia el río bajando por una pendiente y ahí te ví.
Me venias llamando hace mucho me dijiste, pero yo no te escuché.
Recién ahora me di cuenta.
Te di un beso y me acompañaste caminando.
Siempre me acuerdo de esa tarde con tanto amor...
Tenía que estudiar mucho cuando llegara a casa porque se acercaban los exámenes de verano y queria entrar a una universidad importante.
Yendo por el costado del río que va hacía mi casa escuché que alguien me llamaba.
Me detuve y miré a mi alrededor, pero no podía ver a nadie.
CAminé hacia el río bajando por una pendiente y ahí te ví.
Me venias llamando hace mucho me dijiste, pero yo no te escuché.
Recién ahora me di cuenta.
Te di un beso y me acompañaste caminando.
Siempre me acuerdo de esa tarde con tanto amor...
miércoles 12 de enero de 2011
Habían ocurrido unos incidentes en la ciudad. Parecía los comienzos de una guerra civil. Las fuerzas de seguridad estaban llegando al límite de sus posibilidades y los hospitales se encontraban abarrotados.
Yo no tomé parte de ninguno de los dos bandos. Yo soy de la parte que a nadie le importa en donde se pare, porque no tengo ideas y no tengo recursos.
Soy de esas "personas" que ni te molestás en mirar mientras me esquivás estando en la calle. Soy de esos que en un grito ahogado te piden ayuda y no se las das.
Soy de esos que algunos usan para sentirse mejor personas. Con un gesto me recordás que existo, que no soy un fantasma, pero hacés lo correcto por razones equivocadas. No me querés ayudar. Te querés sentir mejor vos. Me hacés volver de la negra oscuridad en la que vivo con ese gesto. Me recordás que estoy vivo y hacés más intolerable la vida que me tocó. Prefiero olvidarme que soy, prefiero que no me compadezcas. Guardate tu generosidad para alguien que realmente exista. Nadie se fija en mi. Dejame ser invisible otra vez.
Caminando entre los disturbios fui hacía el hospital abarrotado de gente.
Entre por la guardia y nadie lo notó. Pasé entre camillas en los pasillos con gente acostada, pasé entre enfermeros que corrían a llamados, pasé entre familiares lagrimiantes y busqué. Llegué al final de un pasillo y no había tanto movimiento. De hecho no había casi nadie a excepción de este niño en su camilla. Me metí en la habitación, pero ni me molesté en cerrar la puerta. Nadie me vé. Como cuando me pasan al lado por la calle. No existo para familias como la de este chico...
Miré su rostro dormido. Lo contemplé como el pintor que mira su obra de arte a una pincelada de terminar. Cerré mis garras en el niño y sus ojos se abrieron grandes y dramáticos y no las abrí hasta que no terminó de cerrarlos nuevamente.
Así como entré al hospital, salí. Me imaginaba como encontrarían al chico y el revuelo que causaría.
La ciudad lloraba de sirenas.
Yo no tomé parte de ninguno de los dos bandos. Yo soy de la parte que a nadie le importa en donde se pare, porque no tengo ideas y no tengo recursos.
Soy de esas "personas" que ni te molestás en mirar mientras me esquivás estando en la calle. Soy de esos que en un grito ahogado te piden ayuda y no se las das.
Soy de esos que algunos usan para sentirse mejor personas. Con un gesto me recordás que existo, que no soy un fantasma, pero hacés lo correcto por razones equivocadas. No me querés ayudar. Te querés sentir mejor vos. Me hacés volver de la negra oscuridad en la que vivo con ese gesto. Me recordás que estoy vivo y hacés más intolerable la vida que me tocó. Prefiero olvidarme que soy, prefiero que no me compadezcas. Guardate tu generosidad para alguien que realmente exista. Nadie se fija en mi. Dejame ser invisible otra vez.
Caminando entre los disturbios fui hacía el hospital abarrotado de gente.
Entre por la guardia y nadie lo notó. Pasé entre camillas en los pasillos con gente acostada, pasé entre enfermeros que corrían a llamados, pasé entre familiares lagrimiantes y busqué. Llegué al final de un pasillo y no había tanto movimiento. De hecho no había casi nadie a excepción de este niño en su camilla. Me metí en la habitación, pero ni me molesté en cerrar la puerta. Nadie me vé. Como cuando me pasan al lado por la calle. No existo para familias como la de este chico...
Miré su rostro dormido. Lo contemplé como el pintor que mira su obra de arte a una pincelada de terminar. Cerré mis garras en el niño y sus ojos se abrieron grandes y dramáticos y no las abrí hasta que no terminó de cerrarlos nuevamente.
Así como entré al hospital, salí. Me imaginaba como encontrarían al chico y el revuelo que causaría.
La ciudad lloraba de sirenas.
martes 4 de enero de 2011
Tiene que haber un antídoto.
Me han envenenado. He sido alcanzado por una flecha envenenada. No tengo tiempo. Me he percatado. En un primer momento pensé que era una especie de droga. Sentía que me revolucionaba por dentro. Sentía que el mundo mutaba y cambiaba de color. Sentía que estaba más vivo que nunca. Eufórico me avalanzaba con vigor e ímpetu por el mundo. Mis energías se concentraban en una sola cosa. Tenía que lograrlo. En el estado que me había dejado esta flecha envenenada era un estado de desconexión con la realidad. Exagerando cualidades positivas y vedándome lo negativo. Sé que están pensando. Que debe ser una situación de extasis maravilloso donde en la mente no cabe nada malo, donde nos apartamos de la cruda realidad en un oasis cálido, refugio del frío mundo de lo real. yo también así lo sentía. Me creía vivo, me creía feliz. Sentía que dejaba de preocuparme por cosas horribles para enfocarme en hermosas situaciones idílicas, que cuando lograra mi propósito podría ser eterna y completamente feliz, que ya no necesitaría nada más. El efecto me duró un largo tiempo y nunca sentí la necesidad de curarme. La vida parecía prometedora. Pero luego el tono de mi vida comenzó a opacarse a llenarse de sombras y de seres que se acercaban por mis espaldas. Seres que se escabullian entre los árboles mientras yo caminaba por un bosque oscuro y desprolijo, lleno de raíces que me estorvaban el paso y de animales ponsoñozos. El efecto seguía, no había cambiado, el efecto era el mismo de siempre solamente que yo había cambiado: me había dado cuenta que solamente yo había sido flechado.
Me han envenenado. He sido alcanzado por una flecha envenenada. No tengo tiempo. Me he percatado. En un primer momento pensé que era una especie de droga. Sentía que me revolucionaba por dentro. Sentía que el mundo mutaba y cambiaba de color. Sentía que estaba más vivo que nunca. Eufórico me avalanzaba con vigor e ímpetu por el mundo. Mis energías se concentraban en una sola cosa. Tenía que lograrlo. En el estado que me había dejado esta flecha envenenada era un estado de desconexión con la realidad. Exagerando cualidades positivas y vedándome lo negativo. Sé que están pensando. Que debe ser una situación de extasis maravilloso donde en la mente no cabe nada malo, donde nos apartamos de la cruda realidad en un oasis cálido, refugio del frío mundo de lo real. yo también así lo sentía. Me creía vivo, me creía feliz. Sentía que dejaba de preocuparme por cosas horribles para enfocarme en hermosas situaciones idílicas, que cuando lograra mi propósito podría ser eterna y completamente feliz, que ya no necesitaría nada más. El efecto me duró un largo tiempo y nunca sentí la necesidad de curarme. La vida parecía prometedora. Pero luego el tono de mi vida comenzó a opacarse a llenarse de sombras y de seres que se acercaban por mis espaldas. Seres que se escabullian entre los árboles mientras yo caminaba por un bosque oscuro y desprolijo, lleno de raíces que me estorvaban el paso y de animales ponsoñozos. El efecto seguía, no había cambiado, el efecto era el mismo de siempre solamente que yo había cambiado: me había dado cuenta que solamente yo había sido flechado.
viernes 17 de diciembre de 2010
Había estado tomando solo en un bar la noche anterior. No me sirvió para nada. Sabía que no me iba a servir, pero bueno… el que lo ha hecho me entiende.
Así que me metí en un bar. Olía horrible a cigarrillo. Olía… toda la habitación estaba abarrotada de nicotina. Me senté en la barra y pedí. Me quedé observando el vaso brillante de líquido. No sé realmente para que sirve estar en un bar. Creo que sirve para estar solo y pensar. Así que eso fue lo que hice, pero no me viene sirviendo de mucho. Pensar, pensar. Quién puede sacar algo de eso realmente? A mí nunca me sirvió pensar. Porque pienso de más. Tendría que estar mas en contacto con mi hemisferio derecho, pero a esta altura lo tengo tan atrofiado que simplemente cuando me quiero conectar con el siento una especie de nada blanca. Como si realmente no tuviera nada adentro del cráneo.
¨No puedo sentir nada y en otras ocasiones puedo llegar a estar súper sensible, pero eso me pasaba mas antes. En tiempos anteriores tenia una sensibilidad digna del mejor poeta suicida que pudiera uno llegar a conocer. Pero esa sensibilidad se me fue transformando en una atrofia sentimental.
Algunos dirían que es la conchuda metáfora del erizo. Esa donde el erizo quiere calentarse en la noche de invierno estando lo mas cerca posible de otro erizo, pero a medida que se acercan mas y mas se van clavando las espinas en sus tiernas carnes, primero punzando, luego perforando y luego inyectadas en el otro y cada Mm que se acuchillan con las espinas del otro están cada vez mas y mas calientes… y piensan que están mejor porque la noche es fría y un poco de calor por más que duela un poco, sienta bien y es entonces cuando se apuñalan mutuamente hasta tocar el corazón del otro y el calor es tan intenso en ese punto justo antes de desfibrilarse mutuamente que es casi un placer. El frío se fue, pero a qué costo. ¨ Pensé en un tiempo que no sé de cuánto fue.
Los hielos de mi trago ya estaban bastante ,más chiquitos que la ultima vez que les había prestado atención.
Había varias personas sentadas en la barra. Y de fondo sonaba algo instrumental que no conocía.
Apareció un chico al lado mío y me dijo algo. No lo escuché, pero tenía varios ramos de flores e las manos, así que le compré uno. Agarró la plata y se fue. Las flores no tenían olor a nada. Una mujer me miraba del otro lado de la barra. Entendí el juego, pero realmente no me sentía de humor. Creo que a ella le gustaba mas verme en este estado y se acercó. Estás cosas le pasan a uno en los momentos más raros. Me dijo un par de cosas y lo único a lo que atiné fue a levantarme e irme.
Caminé un rato hasta llegar a la avenida. Cuando la crucé escuché un ruido muy fuerte y la escena a los 2 minutos siguientes era una mujer llorando tratando de reavivar a un sujeto adentro de un auto retorcido. Qué noche extraña¨ pensé. Llamé al 911 y dije todo lo que tenia que decirles, pero no me quedé, seguí caminando. Mientras me alejaba seguía escuchando los llantos de la mujer. Luego, más lejos escuché las sirenas. Luego más lejos, nada.
Así que me metí en un bar. Olía horrible a cigarrillo. Olía… toda la habitación estaba abarrotada de nicotina. Me senté en la barra y pedí. Me quedé observando el vaso brillante de líquido. No sé realmente para que sirve estar en un bar. Creo que sirve para estar solo y pensar. Así que eso fue lo que hice, pero no me viene sirviendo de mucho. Pensar, pensar. Quién puede sacar algo de eso realmente? A mí nunca me sirvió pensar. Porque pienso de más. Tendría que estar mas en contacto con mi hemisferio derecho, pero a esta altura lo tengo tan atrofiado que simplemente cuando me quiero conectar con el siento una especie de nada blanca. Como si realmente no tuviera nada adentro del cráneo.
¨No puedo sentir nada y en otras ocasiones puedo llegar a estar súper sensible, pero eso me pasaba mas antes. En tiempos anteriores tenia una sensibilidad digna del mejor poeta suicida que pudiera uno llegar a conocer. Pero esa sensibilidad se me fue transformando en una atrofia sentimental.
Algunos dirían que es la conchuda metáfora del erizo. Esa donde el erizo quiere calentarse en la noche de invierno estando lo mas cerca posible de otro erizo, pero a medida que se acercan mas y mas se van clavando las espinas en sus tiernas carnes, primero punzando, luego perforando y luego inyectadas en el otro y cada Mm que se acuchillan con las espinas del otro están cada vez mas y mas calientes… y piensan que están mejor porque la noche es fría y un poco de calor por más que duela un poco, sienta bien y es entonces cuando se apuñalan mutuamente hasta tocar el corazón del otro y el calor es tan intenso en ese punto justo antes de desfibrilarse mutuamente que es casi un placer. El frío se fue, pero a qué costo. ¨ Pensé en un tiempo que no sé de cuánto fue.
Los hielos de mi trago ya estaban bastante ,más chiquitos que la ultima vez que les había prestado atención.
Había varias personas sentadas en la barra. Y de fondo sonaba algo instrumental que no conocía.
Apareció un chico al lado mío y me dijo algo. No lo escuché, pero tenía varios ramos de flores e las manos, así que le compré uno. Agarró la plata y se fue. Las flores no tenían olor a nada. Una mujer me miraba del otro lado de la barra. Entendí el juego, pero realmente no me sentía de humor. Creo que a ella le gustaba mas verme en este estado y se acercó. Estás cosas le pasan a uno en los momentos más raros. Me dijo un par de cosas y lo único a lo que atiné fue a levantarme e irme.
Caminé un rato hasta llegar a la avenida. Cuando la crucé escuché un ruido muy fuerte y la escena a los 2 minutos siguientes era una mujer llorando tratando de reavivar a un sujeto adentro de un auto retorcido. Qué noche extraña¨ pensé. Llamé al 911 y dije todo lo que tenia que decirles, pero no me quedé, seguí caminando. Mientras me alejaba seguía escuchando los llantos de la mujer. Luego, más lejos escuché las sirenas. Luego más lejos, nada.
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