domingo 22 de noviembre de 2009

El gorrión

Era un sábado a la noche. Mi incapacidad de relacionarme con las personas me había regalado este día de jolgorio y reencuentro con los amigos, con los femeninos casuales y el alcohol... para estar absolutamente sin nada que hacer.
Ahí estaba. Miles de almas se disponían a encontrarse como pelotones en una guerra cuerpo a cuerpo para comenzar con la diversión y el olvido de los problemas. Pero yo no, Oh! claro que no. A mi me tocaba quedarme en mi abominable monoambiente pestilente, rodeado de los restos de comida y la única compañía de las atrevidas cucarachas que ni el mínimo respeto me tenían, porque ya era sabido entre ellas que mi esfuerzo por eliminarlas era nulo. Así que se paseaban altaneramente por mis costados y entre mis cosas.
Era medianoche cuando por la ventana de este cubículo habitacional/Universo al que estaba confinado entra volando un gorrión que en una parábola grácil termina posado sobre mi televisor descompuesto. Me lo quedo mirando como mueve su cabecita en movimientos rápidos y aleatorios mientras una cucaracha me trepa la mano al intento de robarme una galletita. Este gorrión se baja del tele y comienza a caminar por el medio del cuarto/monoambiente/universo y llega hasta la pared contraria a la que estoy. pía un par de veces y comienza de picotazos a la pared.
Vuelvo a mirar y la cucaracha se lleva mi galleta a paso cucarachezco por un hueco. Miro de nuevo y el pajaro tiene de la punta un hilo rojo, aparentemente de lana que sale de la pared. Tomo el paquete de galletitas y confirmo que la cucaracha se me ha llevado la última que tenía. El pájaro comienza a tirar del hilo que no termina de salir. El pájaro suelta el hilo y me pregunta con una voz grave como de cantante de blues: "Disculpe, tendrá un poco de agua?" Muevo la cabeza en positivo y le sirvo un poco de agua del grifo en una taza hasta el borde. El gorrión parado en el borde de la taza se inclina para tomar un poco. "gracias", me dice y vuelve a lo suyo con el hilo de lana rojo.
Asiendo el hilo por el pico sale volando por la ventana. El gorrión vuela en el medio de la noche iluminada por la luz lunar hacia el cielo con el trazo del hilo brillando de un rojo encendido. El gorrión termina su vuelo en otra ventana por lo lejos y dejando el hilo dentro se aleja volando hacia la luna. En mi monoambiente a quedado el fin del hilo al lado de mis pies. Me agacho para tomarlo y verlo de cerca. Desde la otra ventana ahora se ve la figura de una mujer. Se queda quieta como esperando, con el hilo entre sus manos.

domingo 8 de noviembre de 2009

Licencia

Una molestia estuvo ocupando mi conciencia en estos últimos meses. En un principio me regocijaba en esta molestia, que yo la definía como una especie de paz turbia, una tranquilidad inquietante. Pero a medida que pasó el tiempo la identifiqué como una tranquilidad mortuoria, un sosiego de bóveda, como la de una extremidad sin sangre a la que uno puede pinchar o cortar con una sensacion difusa y cosquilleante, pero sin dolor. Así me sentía, como una extremidad sin sangre. Digo que me sentía porque la extremidad sin sangre era mi propia mente. Una falta de entusiasmo, de vitalidad me envolvía.

Todos los días este semblante taciturno debía ser recubierto por una careta para facilitar el contacto con demás. Esta careta era necesaria para poder vivir con mayor facilidad, tanto porque las peronas son como buitres y las caras tristes son como animales enfermos para ellos, pero por otro lado uno se vuelve blanco de la empatía irritante de otros que en ocaciones las veo como reivindicaciones para ellos mismos. Cuando ven que alguien esta pasando por un momento dificil, ellos enseguida se sienten mejor y la consolacion del otro no es más que una cebacion de su propio bienestar.
En uno de estos tantos días llegué a mi casa en la que afortunadamente, para mi felicidad, no habia nadie. No tendría que disimular con nadie mi estado, haciéndolo mas llevadero y cómodo. Me saqué mi máscara de persona sin problemas y me senté en silencio. Así quedé, sentado sin hacer nada.
Sin embargo, una rauda inquietud inició una corrida de ideas. Reflexioné acerca de las concecuencias, pero al instante decidí que no me importaban. Me volqué a pensar acerca de cómo lo haría. Era bastante simple, en realidad, básicamente era decidirlo, una vez decidido estaría hecho. No era tanto un plan complidado, sino tener las agallas para realizarlo.
Esta decisión y plantificación no me tomó mas de un instante.
Me levanté de la silla impetuoso, fui a mi cuarto. Llené una valija de ropa. Tomé mis documentos, el poco dinero que tenía, otro tanto que robé del escondite que ellos tenían y que me financiaría la mayoría del viaje.
Así, salí por la puerta.
Necesitaba estar muerto por un rato. Para todos menos para mí.

martes 20 de octubre de 2009

Teatro viviente (arreglado)

Prepararse para agradar. Así se abría el telón todos los días... Con el show del aparentar. Mirarse al espejo por las mañanas, respirar hondo mientras se recuerda el libreto y montar el espectáculo de la farsa. Este teatro cotidiano era el día de hoy tan antiguo en su vida que ya se lo creía real, creía ser el propio personaje. Ella misma había sido engullida por su propio montaje. Había perdido toda espontaneidad. Como un perro de Pavlov se fue condicionando por la sonrisa de los demás a través de estos años. Se fue moldeando tomando como guía la aceptación de ciertas personas y del rechazo de otras.
Porque no hay nada mejor para sentirse mas cerca de algunas personas que alejandose de otras.
Se vestía pavlovianamente, hablaba pavlovianamente y escuchaba la musica, miraba las películas y leía los libros que bajo su condicionamiento harían desfilar las sonrisas que ella tanto necesitaba para sedar su dolor. El dolor de no ser aceptada, de no ser amada, admirada, de no ser nadie, de ser común, de ser lo que ella era.
Se desvío así de su verdadero yo. Todo el tiempo afectando su personalidad para dibujar en el conciente de las demas personas una personalidad interesante, inteligente y diferente.
Así terminó rodeada de una caterva de farsantes. Todos tratando de que los rayos del sol se reflejen sobre ellos de manera diferente a los demás. Unos patéticos imbésiles encerrados todos en el misma sala de teatro. Todos unos artistas de la autorepresión, suprimiendose, aboliendo se libertad de dejarse ser. Buscando la felicidad a través de la aceptación y reconocimientos de otros tantos necesitados de lo mismo. Oh! que interesante eres!, Oh! que inteligente!, oh! qué original! Cuanta personalidad! Esas expresiones eran sus premios, sus medallas doradas.
Con cada una de ellas se anestesiaban más y más.
Si tan solo fueran ellos un solo día... si dejaran las mascaras en las casas... Seguramente encontrarían personas que las querrían como son.

lunes 12 de octubre de 2009

Inercia


Continúo haciendo lo que me hace mal.

Continúo haciendo lo que me hace mal.

Continúo haciendo lo que me hace mal.

Continúo haciendo lo que me hace mal.

Continúo haciendo lo que me hace mal.

Continúo haciendo lo que me hace mal.

Continúo haciendo lo que me hace mal.

Continúo haciendo lo que me hace mal.

Continúo haciendo lo que me hace mal.

Continúo haciendo lo que me hace mal.

Continúo haciendo lo que me hace mal.

Continúo haciendo lo que me hace mal.

Sin embargo... No puedo parar.

lunes 28 de septiembre de 2009

Las formas de matar

Hoy en día la selva es diferente. Los animales no se esconden más entre los arbustos, no se mimetizan con el fondo. Las formas de caza toman otra forma, una forma no tan explícita, tan visual, tan atlética. Las matanzas no se realizan a lo dramático, no hay corridas veloces como si de leones y bueyes se tratase. Ahora las formas de matar, de cazar de sobrevivir han evolucionado. Lo que antes era una mimetización, un camuflaje ahora es hipocrecía. Las personas se cazan unas a otras a través de este método. Ahora no se aparenta ser una hoja para cazar a otro insecto, ahora se aparenta ser honesto, generoso, considerado, honrado, recto. Esas son las tácticas del humano.
El león tiene que acercarse lentamente sin ser visto hasta el punto de estar a una distancia suficiente para poder alcanzar a su victima en una carrera. En ese momento, en el de la exposicion del leon, la victima al menos es alertada. Por otro lado la gacela siempre conoce las intenciones de un león. Las personas no trabajamos así... uno muere lentamente sin enterarse nunca de quien fue su asesino, uno muere de a poco como cayendo en un sueño de cámara de gas. Así se mata ahora, se mata sin matar. Se te mata torturado siempre rodeado de falsos amigos, falsos amores, falsos compañeros. Así te matan ahora, te matan en vida, encarcelado en la seguridad de estar solo. Los asesinos ahora no te tocan. El que realmente te mata lo hace con una sinceridad pura, te mata y ya. Hay otros, nosotros, los que zigzageamos por los caminos sin condena para salirnos con la nuestra.

domingo 27 de septiembre de 2009

El colibrí

Me metí en la ducha. El agua estaba divina. A mi me gusta que este caliente hasta el punto que casi queme. El vapor cubría todo dejando que la visión no me distrajera de la hermosa sensación de limpieza. Con los ojos cerrados me quedé disfrutando de la cálida caricia del agua que me envolvía todo el cuerpo desnudo. No pensaba más que en eso: el agua recorriendome, limpiandome, ablandando cada musculo de mi cuerpo relajándome de a poco. Me quedé mucho tiempo adentro de la ducha. Cuando finalmente salí puse un disco de música hermosa que me llenó de alegría. Caminé desnudo por mi casa mientras la música sonaba. Me sequé mientras cantaba y me vestí con la ropa que más me gustaba: Un jean viejo y muy cómodo, unas zapatillas nuevas que tenía y una remera violeta muy suave y liviana. Continué escuchando el disco mientras bailaba solo por el jardín de mi casa. Era un día de primavera genial y había un colibrí revoloteando por mis flores. Fui a buscar mi camara de fotos, ajusté el diafragma y capturé varias imágenes que pensaba mostrarle a mi novia cuando la viera mas tarde ese mismo día. Mi novia era una chica muy hermosa, era la chica mas hermosa con la que estuve en toda mi vida. Era inteligente y con un sentido del humor increíble y nos llevábamos genial. Hacíamos de todo juntos. Me metí en casa y me preparé para ir a mi trabajo nuevo. Era un trabajo en una casa de discos, era realmente un trabajo soñado para mi. Era la primera vez que estaba realmente feliz de ir a trabajar. Era muy estimulante y divertido, la gente que iba a la disquería era en su mayoría educada y de buen ánimo. Era un trabajo de medio tiempo, sin embargo el sueldo me era más que suficiente para hacer todas las cosas que yo quería como cursos de fotografía e invitarla a mi novia con salidas y regalos. Salí del trabajo 6 horas mas tarde y fui a una librería a comprar algún libro nuevo para leer a la noche, cosa que no llegaría a hacer. Esa tarde llegué a casa, dejé el perro con los vecinos pidiendoles que me lo cuidaran por unos días, cerré todas las persianas para quedar en penumbras, me llené la boca de pastillas y mirando un punto fijo en el techo esperé...

lunes 21 de septiembre de 2009

La mosca

Me desperté en el medio de la oscuridad de mi habitación. Me dolía mucho la cabeza y tenía la boca empastada con sabor a vómito. Toda la habitación apestaba a mí, a ese olor de sudor etílico. Me quedé postrado ahí, inmóvil, en silencio por horas. Una mosca dió vueltas todo ese tiempo haciendome compañía. Se me ocurrió que tal vez me confundía con un sorete y por eso me daba vueltas alrededor. Así, como el sorete que era para esa mosca me quedé quieto en la cama. Miré mi mesa de luz. Estaba mi cenicero repleto de colillas y cenizas tiradas afuera, algunos papeles sin importancia, pastillas para dormir, pastillas para dolores musculares, aspirinas, pastillas de carbón, pastillas para la depresión, pastillas, pastillas y pastillas, bollos de papel higiénico llenos de moco y de semen seco de mis masturbaciones, un preservativo que no había llegado a usar y tucas de marihuana. Tomé una tuca, busqué mi encendedor en toda esa porquería de cosas. No lo encontré. Dejé la tuca por ahí y seguí en la cama. El sabor a vomito en mi boca era terrible, pero me gustaba un poco. Seguí durmiendo.

Cuando me levanté fui al baño. Hacía ya varios días que no teníamos agua, sin embargo sí salía agua por el piso del baño que estaba todo mojado. Seguramente el caño estaba roto por alguna pared y ahora el agua salia por todas partes menos por donde debiera. Aunque se podía llenar un balde en la cocina mi compañero de habitación me había dejado tremendo cacho de mierda estancada en el inodoro. El olor me dió una arcada. Salí del baño, tomé aire y me metí de nuevo manteniendo la respiracíon, me eché una meada con la que iba limpiando las paredes de porcelana de la mierda que había dejado ese hijo de puta.
Ya en la cocina abrí la heladera. Teníamos un solo enchufe en la cocina, por lo que había cables alargadores cruzando por todo el piso. En la heladera Había en un paquete de papel dos fetas de salame y una de salchichón y una lata de arvejas. Me hice un sandwich de salame y salchichón con los dos culos que siempre quedan en los paquetes de pan lactal porque nadie los quiere. Me hice unos mates y me prendí un faso en la terraza. Era un día lindo, pero de mierda, como todos los días.

Terminé el cigarrillo y me quedé mirando la ciudad. No me venía ninguna idea a la cabeza. Simplemente miraba. Tuve uno de esos momentos mágicos, donde no se piensa. Cuando uno no piensa es cuando uno es feliz. Generalmente cuando se esta pensando o uno se angustia o se pone ansioso, ya sea porque lo que se quiere o no se quiere. Por eso amo tanto no pensar. Los idiotas son verdaderamente personas felices.
Comenzó a hacer frío y me cagó la paz, así que me metí de nuevo en la casa. Dí tres pasos cuando pisé algo crocante. Me miré la planta del pie que tenía pegada una garrapata reventada de sangre. Me acordé que tenía que desparacitar al perro que se venía rascando hace semanas.
Abría la heladera de nuevo, recordé que no había nada, me la quedé mirando como si el milagro pudiera ocurrir. Desistí y me fui de nuevo a la habitación. Nuevamente acostado, me predispuse a leer algo, tapado con la manta. Me acordé que no me había lavado los dientes. El ácido del vómito hace muy mal a la dentadura. Pensé que de alguna manera el sandwich de salame y salchichón podría haberme sacado lo ácido. Tomé un libro y me puse a leer desde donde lo había dejado la ultima vez. Estaba ya inmerso en la lectura cuando escuché ese zumbido
Era esa mosca de nuevo dando vueltas en mi hedionda humanidad. La muy puta se había quedado en mi habitación todo ese tiempo, esperando a su hermoso hombre sorete. Ahí estaba revoloteando alrededor de la luz del velador. La espanté, la seguí en su vuelo de huida y seguí leyendo. A la página apareció de nuevo zumbando a los choques contra mi velador. La luz la idiotizaba y la atraía a romperme las bolas otra vez. Me incliné fuera de la cama para tomar una revista.
Como buen insecto molesto desaparece cuando uno lo quiere encontrar para aniquilarlo. Me fastidié. Apagué la luz, me dí vuelta, cerré los ojos, respiré profundo y exhalé. Otro zumbido.
- Pero la reputa que te parió mosca de mierda! - dije en la oscuridad. Encendí la luz y no iba a esperar a que me la hiciera de nuevo. Agarré una playboy del piso y la hice un rollo y empecé la cacería. Ahí estaba la muy puta frotándose las patas de atrás en una de las paredes. Le blandí un buen playboyazo pero me esquivó con maestría. La mosca salió en maniobra evasiva fuera del cuarto, la seguí cual varón rojo hacia el baño. Casi me mato al resbalar por el agua en el piso (mañana llamo al plomero) . la seguí atacando con las tetas impresas de la tapa. en un movimiento la mosca me chocó la cara. Me agité todo mientras soplaba para sacármela de encima. La mosca dobló fuera del baño y se fue hacia la cocina. La muy estúpida olvidó todo narcotizada por un cacho de salchichón que había quedado en la mesada. Calculé y la hice estallar con el salchichón. Miré los restos ensangrentados de mi enemiga en la revista llena de fiambre. Solté un "je" victorioso y me dí la vuelta en dirección a mi cama. En ese instante quedó todo mi cuerpo paralizado por una sensación entumecedora que recorrió todo mi cuerpo. Me desmayé.
Cuando desperté me pude ver a mi mismo tirado en el piso. Me acerqué a ese tipo idéntico a mi y noté que tenía una de las plantas de los pies negra. Lo entendí, había muerto como un estúpido al pisar la maraña de cables con los pies mojados por el baño roto. Suerte que no podía oler, porque uno de mis pies quemado no podía oler bien. Comencé a elevarme, traspasé el techo y flotando por el aire le dí un último vistazo a mi terraza y a la ciudad que tantas veces había visto desde ahí. Seguí subiendo hacia el cielo y entré en un túnel. Hacía el final del túnel podía ver una luz. No podía creer que lo del túnel fuera verdad. Me emocioné muchísimo y me apuré por llegar. Esa luz! Esa luz tenía que ser algo bueno! Me iba acercando cada vez más y más. Ahora la luz era enorme y sentía una enorme paz. La luz me envolvió y tuve que cerrar los ojos. Cuando los pude volver a abrir fue cuando lo ví. Era Dios. Y sostenía una revista hecha un rollo en la mano.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Apego

Te moriste. No fue suficiente el tiempo que estuvimos juntos. Te extraño. Quiero que sigas conmigo, pero ya te fuiste. Quiero que sigas conmigo, pero te moriste.
Te enterré al pié de un limonero, porque quiero que seas abono. Te vas a ir descomponiendo y los gusanos te van a comer y te van a transformar en el abono de ese árbol. Cuando llueva, el árbol va a tomar tus minerales disueltos y va a crecer más fuerte y más verde. Cuando dé los primeros frutos esta primavera, me voy a hacer una limonada con vos.

INCONGRUENCIA

- QUERÉS DEJAR DE PUTEAR, LA PUTA QUE TE PARIÓ!!!

lunes 14 de septiembre de 2009

Horas Extras. (en proceso de ser terminado)

Siempre había gozado de un gran éxito con las mujeres, pero había conocido al amor de su vida y él siempre fue un hombre respetuoso y por lo tanto nunca la traicionó con otra. Era un hombre muy reconocido dentro de su profesión de doctor por lo que también tenía mucho miedo de que se diera a conocer que le traicionaba en el caso de que lo hiciera. Delirios paranoicos básicamente fundados en montones de historias de gente que conocía donde por una manera u otra la persona engañada se enteraba y todo se iba al carajo: la pareja se destruía y los chusmeríos de todos los allegados iban desgarrando como un doberman a un bife crudo al hombre, la mujer e hijos. Hablando de hijos... tambien tenia dos hijos que quería verdaderamente mucho. Su gran temor era destruir la imagen de padre eminente que les había creado. Sería catastrófico para él. Porque cuento esto? porque la mujer no lo satisfacía. Habiendo pasado los años la relación se fue tornando verdaderamente fría y sin sentimientos, se podría decir que estaban juntos nada más por una cuestion de costumbre... pero mas que nada por una cuestion de comodidad y de imagen que querían mantener, tanto para ellos como para los hijos y para su entorno, sus parientes, amigos y los socios del club.
Ella le era totalmente infiel. Tenía varios amantes por lo que no hace falta aclarar que en ese aspecto ella se lo tomaba mucho mas a la ligera que el pobre desgraciado que iba acumulando esperma, ya fuera de sus testiculos abarrotados de él, en su cerebro que empezó a dar señales de problemas de control. Primero estaba perdiendo realmente un poco la concentración, luego pasó a volverse un mirón con sus compañeras de trabajo. Primero a las perras estilizadas y armadas con horas de gimnasio para luego simplemente calentarse con cualquier enfermera deshecha y horripilante. Luego pasó a ser un poco molesto y toquetero. Se dió cuenta que su lascivia estaba llegando a niveles inmanejables. De más está decir que se masturbaba, pero ya a esa edad la propia mano no es suficiente y seguía caliente el resto del día. Incluso a veces era peor, quedaba mas caliente antes de habersela hecho. Necesitaba carne, tetas, culo, orificios que rellenar, fluidos para enchastrarse. Pero sus temores eran mas fuertes que él y la represión que se imponía se estaba volviendo insoportable. Varias veces pensó en ir al prostibulo de la cuidad, pero ya sabía que se encontraría con más de algún imbésil que no tardaría en hacer correr la vos de lo putañero que se estaba volviendo el doctor. Cómo el gran Dr. Calderón, genio de la cirugía , icono de la ciudad podía andar de putas con la hermosa mujer que tenía y con el decoro que debía imponer ser el padre de esos excelentes y destacados hijos de la comunidad de su barrio privado.

Un día mas de trabajo. Se sentó en su escritorio y empezó con el papeleo. Su mente divagaba y recordaba todos los encuentros y parejas que había tenido antes de haberse casado. Se acordaba de aquella novia que tuvo en el secundario y a la que le daba como una metralleta sin ningún tipo de maestría. Aquellas amantes de una noche que se había levantado en algún boliche de las cuales una era una negra mulatona que lo había dejado de cama. Esa flaca que salio un par de veces con el y que la tenia razurada... ya para ese momento se estaba poniendo un poco cachondo cuando entró el director del hospital a su oficina y le pidió si podía hacer algunas horas de clinica porque estaban con poco personal ese día. Aceptó y al rato estaba en la sala de emergencias. Ironía del destino: la primera paciente que entró era una mujer de 25 años, alta, de pelo castaño, ojos verdes y una bocha grande y roja. Profesora de educación física, así que el cuerpo que tenía esa mujer dificilmente pudiera pasar desapercibido. Cuando la vió entrar el shock de la produccion de semen lo hizo marear un poco, pero pudo continuar disimulando aunque sea un poco.
La chica tenia problemas respiratorios y no tuvo otra alternativa que pedirle que se sacara la remera. Ella quedó exhibiendo como 2 hermosos melones brillantes y suaves con esa pelusita que los hace parecer de terciopelo, llenos de esa dulce y frío jugo angelical a un hombre que estaba pasando por el peor Sahara de coños de su vida. Posó con la mano temblequeante el estetoscopio en ese pecho increible y se puso a escuchar sin despegar la mirada de esas dos montañas de carne que esta pendeja tenía. De milagro pudo llegar a concentrarse para decirle que tenia neumonía. Le dijo que tendrían que sacarle radiografias, le dio turno y la despachó.
Acto seguido se metió en el baño y se hizo una paja.

Se sentía una piltrafa, no se aguantaba más a él mismo. Se sentía ridículo matandose a pajas, viendo como un viejo verde a todas sus compañeras de trabajo. La abstinencia lo estaba llevando a rincones oscuros de su mente. Ya no era él.

Al día siguiente estaba yendo a la cafetería cuando lo llaman por los parlantes solicitando su presencia en el quirofano porque una emergencia estaba llegando al hospital. Se apresuró y se preparó para recibir, lo que le habían dicho, iba a ser una operación muy complicada.
Mujer, 25 años, accidente de transito. La engancharon con una camioneta y la destrozaron en la mitad del pecho. iba a estar ahi adentro por lo menos 14 horas.
Se sorprendió al ver que era la misma mujer que había atendido aquella cuando hacia suplencia en la clinica. Lo primero que pensó fue las ganas enfermas que tenía de montarla aquella vez en la salita. Con las ganas que le hubiera desgarrado toda la ropa y haberla sometido brutalmente.
No pasaron 4 horas que el cuerpo de la mujer dijo basta y se dejó ir. Le cerraron el pecho cociendoló y la llevaron a la morgue.
Esa noche el Doctor siguió pensando en lo hermosa que era... no, no... que fué, esa mujer. Y volvió a enroscarse en los pensamientos lascivos que ese cuerpo le había desatado. Esa boca entreabierta gimiendo, esos pechos llenos de sudor, ese culo duro y parado con sus manos apretandolo, esas piernas al rededor suyo apretandolo con fuerza para que le diera más y más... Qué hembra! - volvió a pensar. Luego... una idea que a él mismo lo consternó. Trató de detener esa linea de pensamiento, pero la idea volvía y reflotaba en su mente. Empezó a luchar contra él mismo dentro de su craneo. Puso sobre la mesa la moral, la ética profesional, la decencia, su imagen... y la posibilidad de llevarlo a cabo.

Le encantaba que fuera así, quietita. Su pasividad lo calentaba. Él era quien decidía, el que marcaba el ritmo. La necesidad de someter sin resistencia, que no hubiera una queja, ni un quejido. Sin un movimiento ella se dejaba oler, acariciar, besar en completo silencio.
Con la mirada congelada en el techo era sodomizada, siempre en silencio, como niña buena. "Nunca te moviste, felicitaciones..." y le besó la boca helada.

La sacó, se sacó el preservativo y envuelto en un papel se lo metió en el bolsillo.
Una vez vestido se acercó a ella nuevamente y mirándola a los fríos ojos con un suave movimiento la deslizó adentro.
Recoge el guardapolvo del perchero y se lo pone. Da dos giros a la llave y abre la puerta. Sale hacia el pasillo, dobla a la izquierda, sube las escaleras hacia la planta baja, cruza por el hall y el recepcionista le dice:

- Haciendo horas extras Dr. Zapata?

- Si, Nuñez, haciendo horas extras. Nos vemos mañana.

martes 18 de agosto de 2009

cortito

Me siento muy canchero cuando digo cosas como "inversamente proporcional".

miércoles 12 de agosto de 2009

Flasheando (corregido porque la redacción era horrible)

Pareciera que en alguna especie de complicidad de las casualidades se dan sucesos extraordinarios cuando estamos fumados.

Verbigracia: Te prendes uno y ves sobre volar un ovni, se prende fuego una casa, vas caminando por la calle y te para un móvil policial para tomarte de testigo en un allanamiento. Te hacen entrar en el medio de una villa laberíntica de la cual no conoces donde mierda queda, si sabés de que manera salir para volver a tu casa. Entrás a esta casa llena de ladrillos de faso, merca y una banda de marginados con la remera dada vuelta tapándoles la cabeza y vos flasheas como loco porque pensás que te van a reconcer y después van a querer ir a buscarte a tu casa para llenarte de plomo a vos y a todos lo que querés, y entonces cuando los hermanos de este villero que ayudaste a mandar a prisión irrumpen en tu casa y te están apuntando con un chumbo pungero calibre 22 en la cabeza vos esperás atento a la distracción de una millonésima de segundo de este fulano marginado para desarmarlo con un magistral movimiento de krav maga que aprendiste con maestría solamente viendoló una noche al pedo y también fumado por youtube; y ahí con el tumbero chumbo en mano le surtís un excelentísimo proyectilazo en el medio de la villera frente a uno de los locos que te vino a buscar y que tenía apuntando con otra arma a tu chica que ese día había ido tranquila a tu casa a hacerte brownies porque ya había pasado mucho tiempo de aquel allanamiento y pensaste que ya se habían olvidado de vos porque tienen la cabeza quemada de tanto paco o que al final no eran tan rencorosos como vos habías supuesto (mala persona) con la mirada asesina que te habían dado aquella vez, pero ahora que tiene un agujero humeante en el centro geográfico del cráneo y que se a sí mismo desde su espítiru en trámite antes de ser despachado al infierno, ahora esta deseando haberse quedado en la cama ese día antes que haberse cruzado con vos, porque como dije, ahora esta muerto... mientras se te queda el otro mirándote con esa mirada de horror que tienen los malos cuando se dan cuenta de que se metieron con un tipo que tiene una cara de pelotudo tremenda, pero que disimulaba los movimientos asesinos del cual era poseedor y así decide erroneamente darse la media vuelta y como aquel que le hacen un pase adelantado para quedar solo con el arquero y ganar el partido disputado por un cajón de birra, se da a la fuga, lo que hace que te dé linda oportunidad, eh eh eh... y como vos estás flasheandola a pleno, te das el gusto de pegarle un certero y cobarde tiro por la espalda. Fin.

lunes 10 de agosto de 2009

Cortito

Me da asco la palabra "PIRULO"

martes 4 de agosto de 2009

El poder del papel


- TE VEO EN EL INFIERNO!

- ... A qué hora?

- (!) Eeh... no sé, tipo 2?

- Bueno, vos cómo vas?

- Me llevan

- Ah, bueno. Yo capaz llego un poco más tarde.

- Si, si. Fijate, todo bien. Llevá una Coca, si podés. Sino la compramos por ahí.

- Venden Coca en el infierno?

- Si tenés plata, sí.

viernes 24 de julio de 2009

Cuando estás en el equipo equivocado


Hacía MESES que no tenía un aproach con una chica, MESES.
Una noche salí con con amigos/as y terminamos en un boliche.
Estabamos bailando lo más bien cuando una de mis amigas me dice: Yogo, aquella chica me preguntó si eras gay, porque el amigo esta muerto con vos. jajaja, nos reímos y seguimos pelotudeando. Al rato... Yogo, mirá como te miran esos dos de ahí, jajajaja, te quieren romper el culo, jajaja.
PIOLA, GENIAL... bué... voy al baño. Estoy meando en un migitorio cuando se me acerca un flaco de atrás y me pispea la chota a la vos de "a veerrrr que tenemos acaaaa". Yo inmutable giro la cabeza y lo miré. Me tiró un par más de piropos y le dije que todo bien, pero que yo pateaba para el otro equipo. Después quise interactuar con una chica muy linda que me terminó queriendo encajar al amigo trolo... yo le dije que no y le tiré onda a ella. Después me di cuenta que tenía una nuez mas grande que la mía.

Podría haber tenido muchisimo sexo homosexual esa noche...

Lo gracioso es que pienso que si fuera gay me levantaría bocha de minas.

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